Datos prácticos

 

 

 

Crónica de Marruecos-2007.

 

Este es el relato que escribí durante los quince días que hemos pasado en Marruecos. El viaje se ha realizado en nuestro coche, un todoterreno Monterey de catorce años, y durmiendo en camping, con tienda o habitaciones, donde hubiera.

 

 

 

14 de Junio.

 

Salimos de Vilanova a la siete de la mañana. Autopista adelante un camión con trailer tiene un accidente y estamos 45 minutos retenidos, con un avance muy lento, a 40 kilómetros de Murcia. Paramos a repostar gasoil y de paso comemos algo. Nos volvemos a poner en marcha a la una de la tarde.

 

            Dejamos la autopista a cuatro kilómetros de Algeciras porqué nos han recomendado una agencia de viajes, Viajes Normandie , para comprar los billetes del ferry más baratos que en otras oficinas de billetes. Una vez los tenemos nos vamos al puerto a hacer cola. Faltan diez minutos para las siete y el ferry sale a las ocho de la tarde hacía Ceuta.

 

 

 

           

Llegamos a la frontera con Marruecos pasando quince minutos de las nueve de la noche y empieza el baile de funcionarios y policías. A Josep le empiezan a enviar de una garita a otra, primero con los pasaportes y luego con los papeles del coche. Así como cuarenta y cinco minutos hasta que entramos en el juego de los que pululan por allí que se ofrecen desde el principio, pero como los papeles que en teoría hacen falta los traíamos ya hechos de casa pues les dijimos que no los necesitábamos, pero al final tuvo que ser que si, el número que tenía en el pasaporte no les salía para registrar la importación del vehículo así que tuvimos que rellenar los papeles que dan en la aduana y el funcionario reclamar al policía por el número, que registró con bolígrafo en el pasaporte. Por fin salimos de la frontera a las diez de la noche, encima contentos porqué fuimos rápidos y eso que éramos cuatro y el cabo, para pasar no había cola ninguna, nos costó cuatro euros y una cerveza de propina.

 

            Bueno, después de este mal trago, porque la verdad, se pasan muchos nervios aunque no quieras, paramos a pasar la noche en una gasolinera que estaba abierta toda la noche y que tenía un gran aparcamiento al lado con unos servicios bastante pasables para lo que corre por ahí.

 

 

 

15 de Junio.

 

            Nos despertamos a las seis, porque aquí amanece a las cuatro y media, así que nos aseamos un poco, después de la noche un poco incómoda por dormir en el coche, y nos ponemos en marcha en dirección a Tetouan y Chefchaouen, ya en la zona del Rif. En esta última ciudad paramos, cambiamos los euros a dirham y visitamos la medina. Es muy bonita, la pena es que hoy es viernes y todos los puestos del zoco están cerrados. También hay una cosa mala a resaltar, es que las calles, no todas pero si muchas, están llenas de bolsas de basura con la porquería fuera de ellas. No se si esto es normal aquí pues el sitio es precioso y las tiendas cuando abran no creo que les favorezca para nada.

 

      

 

Nos ponemos en ruta de nuevo para Moulay-Idriss. Este recorrido es muy bonito, la carretera es estrecha, llena de curvas, pero tiene su encanto. Pasamos por tres valles, en uno hay un desfiladero. Todo el paisaje está lleno de rododendros en flor al lado de los ríos y ya llegando a Moulay-Idriss muchas pitas (atzavares en catalán).

 

            A la una y media ya estamos en Moulay-Idriss y a nueve kilómetros en dirección a Meknès encontramos el camping que hay que ver como están los servicios, llenos de mierda, supongo que del año pasado como poco. Bueno, como no hay otra cosa nos quedamos a pasar la noche. Somos los únicos, pero no me extraña, rellenamos los papeles del camping y nos vamos a Moulay-Idriss a comer. Por cierto, hemos acertado en el sitio, muy limpio, para lo que hay aquí, y la comida como siempre pinchos de cordero, una ensalada y patatas fritas.

 

Cuando salimos de aquí nos vamos a ver unas ruinas romanas como Empúries, Volúbilis, pero cuando vamos a aparcar el coche hay un montón de hombres que te quieren cobrar por vigilarlo, damos la vuelta y nos vamos, es que son agobiantes.

 

Así que nos vamos al camping, que estaremos de relax, después de cenar nos metemos en la tienda y nos ponemos a dormir a las ocho y media de la tarde pues tenemos mucho sueño de no haber descansado bien la noche anterior.

 

 

 

16 de Junio.

            Nos levantamos a las seis, nos arreglamos y desayunamos tranquilamente, recogemos todo, pagamos y salimos del camping a las ocho. Este camping no tiene desperdicio, los servicios están asquerosos de mierda y dejados en todos los sentidos, es una pena pero esto es lo que hay. Dirección Meknès a las afueras hay un hipermercado, Marjane Hypermarchés sucursal del grupo francés Auchan, donde queremos comprar jabón, leche condensada y alguna otra cosa, pero me quedo sorprendida de lo grande que es y lo bien que están puestas las cosas. La carne bien cortada, expuesta que entra por la vista, mejor que el Mercadona, el puesto de aceitunas, te comprarías de todas. Bueno, cuando acabamos ya son las diez. Nos vamos para Azrou y El Ksiba, la carretera es muy bonita, pasamos cerca de Ifrane por donde pasamos hace tres años. El paisaje de los bosques de cedros da una sensación de estar en otro país, pero Marruecos tiene estos contrastes. Pasamos Azrou y Khénifra, que son los dos pueblos más grandes de este día de ruta pero que no tienen que merezca la pena un alto, y solo paramos para comer y hacer alguna foto sobre la marcha.

 

 

 

Al camping Auberge des Artistes llegamos a las tres y media, es un camping pequeño pero que tiene habitaciones y servicios con ducha de agua caliente, muy limpio todo. Lo llevan un matrimonio francés, François y Patricia, muy agradables.

 

    

 

 

 

17 de Junio.

 

            Hemos dormido de maravilla, la habitación era acogedora así que hemos estado de puta madre. Salimos del camping a las nueve menos cuarto y nos dirigimos hacia Agoudal. En principio la carretera tenía que ser una pista pero la han arreglado a principios de este año porqué de las riadas se había quedado muy destrozada. Hay trozos muy estrechos, con unos precipicios que cuando nos cruzamos con otros coches me pongo un poco nerviosa, pero de todas formas vale la pena pasar por aquí. Sobretodo un trozo que era la subida a un puerto que poco a poco se va haciendo estrecha con un precipicio a un lado y al otro casi excavada en la roca de la montaña. Aquí sí que me hubiera cagado si nos hubiésemos cruzado con algún coche porqué no había sitio nada más que para uno, pero no ha pasado nada, hemos llegado arriba del collado y la bajada sin ningún problema hasta los lagos.

 

      

 

 

Por cierto, son preciosos, el primero está a pie de carretera, el segundo después de diez kilómetros por una pista. Vale la pena la visita a los dos.

 

    

 

Después seguimos hasta Imilchil, seis casas de las cuales cuatro son hotel restaurante, pasamos de largo y poco a poco desaparece el asfalto y el resto de carretera.

 

            Hasta Agoudal es pista, este trozo sigue el río pasando por pueblecitos con casas planas y del color de las montañas, parecen camuflados. El único contraste son las huertas y los árboles frutales, sobretodo manzanos que están al lado del río.

 

            Llegamos a Agoudal a las dos y media al Auberge Ibrahim, lo llevan dos hermanos que a la vez organizan trekkings, si se quiere, claro. Comemos y después nos echamos un rato.

 

            La comida del albergue nos ha sabido a gloria, nos pusieron una mezcla de huevo frito pero chafado, pinchos y patatas fritas y de postre melón. En la cena una harira, sopa típica marroquí, tagine de cordero con verduras de segundo plato y té a la menta.

 

Al levantarnos decidimos dar una vuelta por el pueblo y nos dice el hermano más joven que nos acompaña a dar la vuelta. Mejor que haya venido porqué los niños son un agobio pidiendo cosas y él los echaba. A parte de eso, el pueblo tiene una kasbah y poca cosa más. Las casas típicas de la zona, planas y del color de la montaña, las calles sin asfaltar, bueno, lo normal por aquí. Nos explica que es el pueblo mas alto de Marruecos, 2300 metros, que en invierno es muy duro vivir. Los hombres se van con el ganado al sur por los pastos y las mujeres, ancianos y niños son los que se quedan. Durante ese periodo trabajan haciendo alfombras de lana porqué cuando hace buen tiempo se encargan de la agricultura. La gente joven, los chicos, se van a las ciudades grandes para buscar trabajo.

 

      

 

            Nos comenta también, hablando de los niños que nos piden cosas, que no deberíamos darles nada, que si son bolígrafos o cosas así se los demos a la escuela.

 

            Cenamos y a dormir.

 

 

 

18 de Junio.

 

            A las siete ya estamos levantados, nos lavamos un poco y recogemos la habitación. Colocamos bien las cosas en el coche para que se muevan el mínimo posible ya que hoy vamos a hacer más de cincuenta kilómetros en pista y por lo que nos explica Adman, el hermano menor de Ibrahim, que las últimas lluvias se han llevado bastante trozo de la carretera, sobretodo en la parte del desfiladero del Todra. Bueno, primero desayunamos y cuando vamos a pagar Adman nos pregunta si lo podemos llevar hasta Tinerhir, ya que hoy quiere irse hacia Essaouira a un festival de música que hacen cada año y donde va mucha gente, joven sobretodo, y dura cuatro días. No podemos, ni queremos, decirle que no y recolocamos el equipaje como podemos para poder abrir un asiento trasero. Nos despedimos de Ibrahim y nos ponemos en ruta.

 

La pista no está muy mal, hay algunos trozos un poco chungos, cruzamos algún río, pero bien, cuando pasamos por los pueblos y nos ven, los niños salen corriendo para que les demos algo. Pasamos por un puerto a 2700 metros que se llama Tizi-N’Tighighouzine y la bajada es espectacular, unas curvas y un precipicio acojonante pero muy bonito, cuando entramos en el desfiladero, en teoría ya está asfaltado pero de los cincuenta kilómetros veinte están destrozados por la lluvia. Trozos con la mitad de la carretera hundida, en otro trozo han hecho una pista por encima de la carretera y en otro por el río para los camiones. Bueno, ha sido muy ameno hasta llegar al trozo más estrecho, donde están dos o tres hoteles y es donde llegan con el coche, en dirección opuesta, la mayoría de gente. No pasan de aquí y la verdad es que vale la pena haber llegado por este lado.

 

    

 

    

 

 Dejamos a Adman en Tinerhir en el Hotel L’Avenir, que es de un amigo suyo. Anteriormente lo había llevado un catalán,  Roger Mimó. Nos invita a un té con menta y nos despedimos.

 

 

 

Marchamos hacia el Camping Le Soleil, donde ya habíamos estado con Rosa Mari y Paco en el año 2004. Llegados a una curva donde se divisa el palmeral nos para un amigo o conocido de Adman, que ya cuando ibamos a dejarlo en Tinerhir nos pidio que parasemos para saludarlo, para que lo llevásemos un poco más arriba, hasta una casa que nos venía de paso. Durante este trocito nos ofreció que nos acompañara su hermano a visitar el palmeral, si queríamos dormir, que tenían habitaciones pero sin pagar, de corazón, que éramos amigos de Adman y que el se iba también a Essaouira con él. Al día siguiente seguía estando en la misma curva que debe ser donde caza a los turistas cuando bajamos de los coches para hacer la foto. Aquí la subsistencia hace, sobretodo los muchachos, que se hagan pesados y agobiantes.

 

El camping está igual que hace tres años, esta vez nos cogemos una habitación con baño, limpieza correcta. Comemos en el restaurante del camping y me acordé muchísimo de Paco y Rosa Mari. Cenamos en el pasillo de la habitación, una especie de balcón exterior, y nos vamos a dormir.

 

 

 

 

19 de Junio.

 

Nos levantamos a las siete, nos vestimos, lavamos, desayunamos y nos vamos hacia el desfiladero del Dadès. Cuando vinimos en una autocaravana hicimos unos veinte kilómetros de los sesenta que hay hasta Msemrir. Las partes más espectaculares las hemos visto hoy, unas panorámicas del cañón impresionantes, me han encantado.

 

        

 

Por la tarde, sobre las seis y después de una ducha fresquita, hemos ido a dar una vuelta solos por el palmeral, ya que si alguno de los muchachos que he comentado se da cuenta vienen inmediatamente a ofrecerse de guia para llevarse la propina. Josep le ha dicho que no repetidamente hasta que ha marchado.

 

Paseamos durante una hora y media, es una pasada, hay muchísimas palmeras y huertos que dan una sensación de frescor debido a que está lleno de canales para regar. Todo el rato estás viendo gente paseando, trabajando en los huertos, con los asnos cargados de lo que recogen y lo más sorprendente es que las mujeres no sólo nos saludan sino que al final nos pararon. Primero tres muchachas y la madre y nos preguntaron como nos llamamos, si teníamos hijos. Les dijimos dos chicas. ¿Solo dos chicas, no tenéis chicos? nos preguntaron extrañadas. Nos dijeron sus nombres, Fátima y Sara, el de la que más hablaba y el de su madre no me acuerdo ya que eran más difíciles de pronunciar, para nosotros, claro. Nos explicó que tenía veintiún años y que estaba casada. (Bueno, y ya esta, esto ha sido un éxito. Pues sobretodo las mujeres no dicen ni pío, la mayoría te miran mal. Así como los hombres saludan, ellas no).  Nos despedimos y seguimos el paseo de vuelta al camping. Nos cruzamos con otra familia, madre y cuatro niños, y también nos preguntan como nos llamamos y poca cosa más. Seguimos y una mujer joven y otra mayor se quedaron conmigo, llevaban las manos llenas de barro y justo cuando nos cruzamos me dicen que si me pintan las manos de hena. Claro, yo me las miro con una cara porqué no tenia el color rojizo, pero yo que sé si aquí la hay de diferente color, pero era barro y se reían y le dije otro día y se fueron riendo las cachondas. Para mí, como fuimos solos por el palmeral y no están acostumbrados, creo que se abrieron un poquito. Si no entras en el palmeral no sabes la vida que se esconde ahí dentro, desde fuera no se ve nada.

 

 

 

Estaba contenta de haber hecho el paseo, ya de vuelta al camping fuimos a cenar al restaurante, un cuscus de verduras y carne, de muerte, muy bueno, y a dormir.

 

 

 

 

20 de Junio.

 

            Después de desayunar pagamos y nos vamos hacia Zagora. La primera parte por pista hasta Alnif. Esto ya es el desierto, después de pasar un collado del Antiatlas, se me ha hecho un poco pesado ya que esta noche no he dormido bien. He tenido descomposición y la barriga no la tengo muy católica. Así que hoy no he disfrutado mucho del paisaje, he hecho pocas fotografías. También hemos subido a un señor hasta Alnif, estaba en el desvío donde debíamos coger la pista, que pronto dejará de serlo ya que están haciendo una carretera hasta Alnif.

 

 

 

            Comemos por el camino antes de llegar al camping que está a dos kilómetros de Zagora. El camping L'Osais enchantée es pequeño pero con palmeras. Los servicios y duchas están justitos de limpieza, pero hay de peores. Ponemos la tienda entre tres palmeras, el suelo es blando y terminamos en un momento. Hace mucho viento, encima es caliente, el polvo o arena se mete por todos lados. Después de descargar las cosas nos damos una ducha y nos vamos a la parte donde está la piscina y una zona alrededor de cañas haciendo como un porche, enredaderas para dar sombra y un trozo de hierba que da una agradable sensación para el calor y el aire caliente que hace. Abdullah, que es el muchacho que se encarga del camping, nos pone una mesa y las sillas a la sombra y encima de la hierba y nos tomamos dos cocas frescas. Abdullah se sienta con nosotros y empieza a hablarnos como puede, porqué no sabe ni francés, que aquí normalmente todos hablan, pero bueno, entre el chapurreo de uno y el chapurreo de los otros, nosotros, algo nos entendemos. Después fuimos a la tienda y vimos una película. Cuando terminó, a cenar y dormir.

 

 

 

 

21 de Junio.

 

            Me despierto a las seis, hoy he dormido la mar de bien. Me visto y lavo y, mientras Josep se lava, voy poniendo el desayuno y sobre las siete y media no vamos hacia M’Hamid. Hace viento y con la arena que se levanta parece que haya niebla, sobre las ocho empezamos a ver muchachos y muchachas que van a la escuela o instituto por la carretera andando o en bicicleta indistintamente. Algunos deben salir temprano para hacer algunos kilómetros. Pasamos dos collados por montañas del Antiatlas y llegamos a un palmeral que está lleno de hoteles y 4x4 en la puerta de los hoteles con aire acondicionado y con los servicios limpios. Entre pueblo y pueblo están estos palmerales y alguna que otra duna, no son muy altas pero ya estamos en el desierto de arena, hasta el pueblo M’Hamid que es donde hay un cartel que dice ‘Tombouctou 50 jours’ (en camello evidentemente).

 

      

 

            Solo hacer el gesto de dar la vuelta en una plaza ya sale el típico muchacho para que veamos su tienda donde tenía una exposición. Como un día u otro teníamos que entrar en alguna decidimos entrar en ésta. Y como siempre, hay uno con más labia que el otro y se enrollo que si eran saharauis, que si teníamos medicinas, que si me quedaba tres artículos me haría mejor precio. Pero el resultado siempre es el mismo, sabemos que se quedan contigo y al final te toman un poco, o un mucho, el pelo. Si no quieres esto no entres en el juego y si no se lo tomas tú, cosa arto difícil, o no compres, que es la única manera de que no te líen. Cuando volvíamos no dejaba de darle vueltas de que manera, sabiéndolo, me dejo tomar el pelo, pero bueno ya esta hecho, por más que barrunte no tiene remedio.

 

 

 

            Hoy hemos recogido tres personas  haciendo auto-stop. Aquí es bastante normal porqué se ponen en la carretera a esperar la furgoneta que hace de transporte público y si mientras tanto pasa alguien y los lleva eso que se ahorran. Dos a la ida y uno a la vuelta.

 

Llegamos al camping a las doce y media. Comemos de lo que llevamos. Hace mucho calor dentro de la tienda y eso que está a la sombra, me meto dentro y tengo que salir porqué me falta aire y vamos a la parte de la piscina a tomar una coca fresca. Aparte de nosotros hay un grupo de muchachos y muchachas de entre diecisiete y diecinueve años que llevan una marcha muy divertida entre ellos, para que después digan de las muchachas marroquíes, las hay de todo tipo. Para mí éstas eran muy normales, vestían como las europeas jovencitas, solo se diferenciaban porqué llevaban los pañuelos anudados en cualquier sitio. Antes se habían bañado en la piscina en bañador y bromeando con los chicos y después siguieron hablando, bailando y bromeando. Cogiéndose, sentándose encima de los chicos, cogiendo un chico a una chica y queriéndola tirar a la piscina, pero divertido, no sé si lo viera su madre estaría muy contenta, y su padre aún menos, pero ellos se lo pasaron pipa.

 

    

 

Sobre las nueve de la noche se fueron y nosotros cenamos. Fue excelente, comimos una tagine de kefta, nunca lo habiamos probado antes, se trata de carne picada de buey, huevos, tomate, cebolla y condimentos varios de aquí, estaba muy bueno.

 

Después pagamos el camping y antes de ir a dormir estuvimos mirando las estrellas porqué es una pasada de lo bien que se ven, sin contaminación lumínica, pues es perfecto, después sí, a dormir.

 

 

 

22 de Junio.

 

Hoy ha sido una etapa durilla, larga ya que de Zagora a Agadir hay quinientos kilómetros, que no es moco de pavo. Por estas carreteras el trayecto ha ido bien, pero tenemos dos anécdotas para explicar.

 

            Nos paramos por un señor en la carretera que se había quedado sin gasoil a dos kilómetros de su pueblo, que se llama Tasla, lo llevamos hasta su casa, donde nos ha dicho que conseguiría combustible. El hombre, muy agradecido, nos ha invitado a té, hemos aceptado para que no pensara que somos desagradecidos y nos presenta a su mujer. Nos hace entrar en su casa, el comedor es una habitación muy larga, llena de alfombras y cojines en el suelo y un mueble, al lado de la puerta de entrada, lleno de juegos de café y teteras plateadas y un televisor en medio. Mientras la mujer nos hace el té, él nos explica que trabaja en la mina de plata que hay a las afueras del pueblo y un hijo suyo también, que las hijas, ya que tiene cuatro hijos y tres hijas, trabajan haciendo alfombras que después las intercambian por medicinas, comida, cosas necesarias para el día a día, ya que no tienen ningún tipo de tienda, o van a pueblos más grandes, que estan a unos cincuenta kilómetros en cualquiera de los dos sentidos de la carretera, o se vienen a vender en camiones y entonces cambian sus alfombras por algo de dinero y mercancías. Los que van a comprarles son mayoristas de los zocos de Fès o Marrakech. Cuando llevábamos un rato tomando el té, viene el hijo, al que había enviado a conseguir algo de gasoil, diciéndole que no había encontrado en todo el pueblo. El hombre, todo mustio, nos comenta que al día siguiente, cuando vinieran los camiones a comprar las alfombras, ya iría a buscar su coche. Josep le dice que le podemos dar tres o cuatro litros, suficiente para llegar a su casa y el hombre más agradecido aún que antes. Le dimos gasoil, le volvimos a llevar al coche y me regaló dos trozos de mineral de la mina donde trabaja, como si fuera de mucho valor para él, se lo acepté muy agradecida y nos dio su dirección y teléfono para, en el caso de volver, le llamásemos y nos invitaría a su casa. Nos pidió, que si volvíamos, llevásemos medicinas para intercambiar y que me regalaría una alfombra pequeña para mí. Nos despedimos y seguimos hacia Agadir.

 

 

 

            Ah, se me olvidaba comentar que al salir de su casa al patio que tenían, era tan grande que entró el coche, tenían un pequeño huerto y su mujer tenía extendidas un montón de alfombras, pues al salir había dos niñas y un niño, una de ellas, la menor, se me pegó de la mano y no había manera de que me dejara. Entonces me llamaron para llevar a su abuelo al coche.

 

            El recorrido hasta Agadir es cómodo, contemplando el paisaje, eso sí, un poco largo. Agadir no tiene nada para ver, es todo nuevo. Fuimos al hipermercado Marjane y nos fuimos hacia el camping, que está a unos veintidós kilómetros dirección Essaouira.

 

            Saliendo nos para la policía, porqué está infectado, por todas las carreteras alrededor de Agadir hay banderitas y damascos, en catalán domassos, por todos lados y muchos controles de policía, o esperan que pase alguna comitiva o el rey Mohammed, o ve tú a saber. Bueno, para a Josep porqué dicen que iba a 67 kilómetros por hora en un sitio limitado a 60, sobretodo a Josep, que se lo mira tanto, les dice que no, que iba a 60, total, al final el policía nos preguntó si estábamos de vacaciones y nos dejó ir. 

 

 

 

Llegamos al camping, Atlantica Parc, todo muy limpio y nuevo, nos arreglamos un poco, cenamos y a dormir.

 

 

 

 

23 de Junio.

 

            Después de recogerlo todo, como cada día, y desayunar, nos ponemos en marcha.

 

Hoy haremos 200 kilómetros de recorrido, de ellos 80 son de pista. Al principio parecía muy dura, terreno con muchas piedras y muy lento, pero después se fue suavizando un poco, estuvo bien, toda la ruta siguió la costa, con unas panorámicas preciosas de las playas, inmensas y vacías, y acantilados. A veces aparecían caminos que descendían a las playas y calas, en uno de estos caminos nos metimos y bajamos hasta la playa de Iftane, donde había seis barquitas que utilizan los pescadores por la noche, cuatro casas y nada más. Cuando quisimos dar la vuelta para marchar el coche me patinaba en el camino, con una pendiente considerable, no había manera de salir. Al final Josep pudo sacarlo camino arriba, después seguí yo otra vez hasta Essaouira.

 

    

 

 

 

Desde antes de Essaouira empezamos a ver muchos surfistas, furgonas y coches con tablas de surf y en las playas haciendo surf. Hay unas olas considerables, acostumbrados al Mediterráneo, cuando llegamos a Essaouira hay un gentío de miedo.

 

Aún dura el festival de música al que venía Adman, Festival Gnaoua. Hoy es el último día de los cinco que dura. Es impresionante el ambiente que hay, hay escenarios por toda la ciudad y son gratuitos todos los conciertos, hay gente de todas las edades y de todos los sitios. Estuvimos unas cuatro horas, comimos pescado a la brasa, buenísimo. Paseamos y vimos algunas actuaciones, pero estaba tan lleno de gente que marchamos hacia el camping. Essaouira es muy bonito, para mi gusto es el pueblo de la costa más bonito. Con sus chiringuitos de pescado y mariscos en el paseo marítimo, la medina, con su calles llenas de gente y vida.

 

      

 

El Camping des Oliviers, cuando lo veo me acuerdo que estuvimos aquí con Rosa Mari y Paco, es bonito, acogedor y limpio. Esta vez cogemos una cabañita de madera para poder dormir en una cama y está muy bien. Por primera vez desde que estamos en Marruecos he pasado frío por la noche.

 

 

 

 

24 de Junio.

 

            Hoy llegamos a Marrakech. Por el camino nada de especial, pasamos por los pueblos con sus zocos semanales y el paisaje muy árido y seco. Lo que sí se ve son fincas donde se cultivan cítricos, son enormes, encerradas entre vallas y unas casas al fondo, tipo las masías y sus viñedos.

 

En Marrakech vamos a buscar el camping, Le Relais de Marrakech, que está en la carretera de Casablanca. Cuando llegamos me doy cuenta que no es el tipo de camping que me gusta. Lo llevan un matrimonio francés, ella parece la muñeca Nancy y él con pinta de play boy antiguo. Muy franceses, besucones, empalagosos (bueno, no todos los franceses).

 

 

 

 

Es un camping para familias con niños o jubilados. Tienen una piscina muy bonita y en sus alrededores hay sofás, sillones, hamacas, parasoles, todo muy conjuntado. El edificio donde está el bar-restaurante también es muy bonito con los servicios de diseño (fashion), y muy limpios. Bueno, no me siento cómoda pero como sólo hay este camping en condiciones nos quedaremos dos días. Aparte, como es nuevo, abrieron en enero, los árboles son muy pequeños y con el calor que hace se echan en falta. Los árboles más grandes, y una hierba verde y fresca, están al lado de las tiendas que alquilan, una especie de bungalow berebere hasta con servicio y que están ampliando más. El resto, un suelo duro como una piedra donde hasta cuesta plantar la tienda y a la solana.

 

Nos instalamos y arreglamos un poco, y a media tarde vamos al centro en un taxi que nos llaman desde recepción, deben ir a medias. 60 dirham la ida y 90 dirham la vuelta, según nos dice es tarifa nocturna y eran las diez de la noche, vaya una clavada.

 

En el centro fuimos a ver si encontrábamos el riad donde estuvimos la otra vez, Riad Catalina, y por descontado lo encontramos, después hacia la plaza de Djamaâ el Fna, ya estaban los chiringuitos de comida en marcha, un montón de gente en la plaza lleno de círculos de gente mirando lo que hacían, unos música, otros explicando historias, muchas mujeres tirando las cartas o haciendo dibujos con hena, que son una virguería. Debes vigilar cuando te acercas a los círculos porqué alguien del público debe estar compinchado con los espectáculos o lo que sea y salen a pedirte dinero si quieres seguir mirando, esto sólo a los turistas, pero nosotros les decíamos que no y nos íbamos, solo nos faltaría eso.

 

    

 

Comimos caracoles y estaban buenísimos, un poco picantitos, y después a cenar. Como todos van parando los turistas para que comas en el suyo, un muchacho nos dice que en el suyo tienen cerveza fresquita. Fuimos y resultó que no tenían cervezas y sólo era para captar gente. Así que Josep se levantó y le dijo que nos habían engañado y nos íbamos. Los propietarios nos dijeron que no, que nos sentáramos y nos traerían, que estaba prohibido en toda la plaza. Así que mandaron a alguien a buscarlas y nos las trajeron envueltas en un papel para que no se vieran. Nos clavaron por las cervezas 50 dirham por cada una y después de esto nos fuimos a buscar el taxi.

 

 

 

 

 

25 de Junio.

 

            Ayer volvimos del centro, y después de la clavada del taxi decidimos ir con el coche hasta el parking del Marjane, dejarlo allí e ir en transporte público, autobuses 12 o 18, que nos dejan delante de la Koutoubia. Fuimos a ver el estanque artificial de Ménara, andamos unos cuatro kilómetros entre ida y vuelta, hacía un calor horroroso. Bueno, después nos metimos por los zocos y compramos los regalos que queríamos en una tienda donde tenían marcados los precios y no teníamos que regatear y se nos hizo la hora de comer.

 

 

 

            Fuimos al mismo restaurante donde estuvimos con Rosa Mari y Paco, Pizzeria Venezia del Hotel Islane, delante de la Koutoubia, en una terraza y con cocina internacional. Después nos perdimos por la medina otra vez, buscando el museo de Marrakech, pero no lo encontramos, están tan encima tuyo que no puedes pararte a mirar ni el plano.

 

Así que entre el calor, tanto agobio de gente que se ofrece y cantidad de gente por todos lados, decidimos volver al súper donde debíamos comprar algunas cosas que nos hacían falta. Aparte de esto se estaba la mar de fresco. Volvimos en el autobús, naturalmente, hasta el súper y nos costo 14 dirham los dos ir y volver, en comparación al taxi ‘casi ’. Cuando volvimos al camping colocamos las cosas que habíamos comprado, una buena ducha y me quedé aplatanada, estaba cansada de todo, lo que habíamos andado, el calor y la gentío.

 

En el súper compramos una tetera, 12 vasos con dibujitos y seis botellas de vino, entre otras cosas necesarias para el día a día.

 

 

 

26 de Junio.

 

            Salimos a la ocho y media del camping con destino a las cascadas de Ouzoud.

 

Llegamos sobre las doce, hay coches y autobuses pero no muchos. En verano debe ser horroroso. Hay mucha agua, unas cascadas impresionantes, hay varias y cae mucha agua, todo es muy bonito, desde donde entras se ve la parte superior de las cascadas y se ve la gente en la parte inferior que se baña, los camping y los chiringuitos. Bajamos por un camino sombreado y debajo se ven las cascadas y la fuerza con la que cae el agua. Nos tomamos un té y una coca, hicimos fotos y salimos. El camino de subida son escaleras y en todos los rellanos que había, chiringuito que había. Con un olor a comida de las tagines que alimentaba. Llegamos al coche, primero pagamos al vigilante, claro, y nos ponemos en ruta.

 

      

 

Paramos a comer en la carretera y seguimos hasta El Ksiba, donde repetimos en el camping Auberge des Artistes otra vez.

 

Solos, en una habitación, la misma que la vez anterior, hemos estado la mar de tranquilos y fresquitos, nos tomamos unas cervezas y charlamos con los propietarios del camping, un poco especiales para tener un camping, pero con nosotros han sido muy agradables.

 

 

 

 

 

27 de Junio.

 

            Todo el día en la carretera. Muy cansado, sólo hemos parado a comer en un restaurante de carretera y hemos seguido. Toda esta ruta ha valido la pena.

 

            Hemos pasado por Azrou, Ifrane, Fès, Ketama y Chefchaouen.

 

      

 

En el trozo del Rif hemos ido por una carretera impresionante, por los acantilados y las panorámicas a lado y lado. Pasamos por un montón de pueblos y casi todos los hombres, jóvenes y no tan jóvenes, nos hacen señales para que paremos y compremos costo. Es increíble, un taxi nos adelanta a toda velocidad y se para por si queríamos comprar para fumar. Muy pesados, para variar.

 

    

 

            Bueno, tal y como decía, me ha encantado esta carretera. La vista ha sido increíble, cantidad de bosques de pinos negros y lo verde que era, muy bonito hasta Chefchaouen otra vez. En este pueblo ya estuvimos durante la bajada, ahora nos quedamos a dormir en el camping municipal, Camping Azílan.

 

           

Es bonito, tiene muchos pinos y está pintado de azul, típico de la zona, la mayor parte del terreno es para tiendas, hay poco espacio para autocares, los servicios con limpieza correcta, un poco justitos, pero bien. Es al sitio donde hemos llegado más tarde, las siete y cuarto, nos hemos bebido unas cervezas y después una botellita de vino marroquí para despedirse de Marruecos. Hay un ambiente mochilero increíble, tiendas, camiones adaptados, gente enganchada a un modo de vida. Después nos hemos ido a dormir.

 

 

 

 

 

28 de Junio.

 

            Hoy se nos terminan las vacaciones en Marruecos. Me lo he pasado muy bien, Josep dice que también, ahora nos toca tener mucha paciencia para pasar la frontera, sobretodo yo, que la pierdo rápido.

 

            Así que tiramos para Ceuta. Antes de llegar vemos la costa. Al bajar, como era de noche, no vimos nada, pero ahora vemos todo lo que hay. Han hecho un montón de apartamentos, hoteles, todos cerrados con sus pistas de tenis, césped al lado mismo de la playa, están construyendo todo el paseo marítimo, tocándose un pueblo con el siguiente, están construyendo un montón de pisos y apartamentos hasta llegar a la frontera.

 

 

 

            Para lo que se forma en Julio y Agosto no hay nadie. Cuatro coches y en diez minutos ya estamos en la frontera española, o sea, en Ceuta, sin ningún problema. Nos dejan pasar sin ni siquiera mostrar el pasaporte. Es más, cuando estábamos parados esperando el de delante que estaba en la ventanilla con el permiso de residencia, era marroquí, nos viene un policía que estaba fuera y me dice simplemente ‘Isabel’, diciendo mi nombre, le contesto ‘¿Sí?’, y se va. Cuando movemos el coche, ya que dejan pasar al anterior, me dice que pase sin mirar nada. Me he quedado de pasta de boniato.

 

 

Bueno, ya estamos en Ceuta, ahora para el puerto a comprar el billete, que por cierto, aquí también salen de las agencias a la calle a captar clientes para venderles los billetes. Bueno, nos ha costado 60 Euros, cuando a la ida nos costo 70 Euros. Ya tenemos el billete y corriendo para la terminal, salía en 20 minutos. Con un poco de suerte podremos coger el de la una de la tarde, aquí tenemos otra vez dos controles, uno del coche con perro incluido y el segundo, antes de embarcar, de pasaportes y ya podemos subir al ferry.

 

    

 

 

Está cuarenta y cinco minutos y a las dos de la tarde ya estamos cruzando Algeciras. Vamos a Madrid hasta el sábado a casa de mi prima Chon, llegaremos sobre las nueve o nueve y media de la noche.

 

    

 

 

 

 

Notas sobre las casas de Marruecos.

 

Durante el trayecto por Marruecos el tipo de construcción de las casas va variando. Como en casi todos los países, depende del paisaje o, más bien, de la zona, si es fría o calurosa, si hay vegetación o es desértica.

Así hacen las construcciones, si hay más vegetación las hacen más sólidas, con ladrillos y tejados,

 

 

las de zonas más calurosas son de adobes y paja, muy bajitas, casi planas,

 

 

y en la zona atlántica son de estilo muy marinero, pueblos blancos con puertas y ventanas azules.